La lactancia materna puede ayudar a salvar el medio ambiente.


Amamantar por más tiempo podría ayudar a salvar el medio ambiente, según los científicos, ya que revelan que las bajas tasas de lactancia materna de Gran Bretaña causan la contaminación equivalente a 77.000 automóviles.

Los expertos del Imperial College London han calculado por primera vez el daño al planeta a partir de la fórmula infantil.

Los científicos descubrieron que no solo produce cantidades significativas de gases de efecto invernadero que emiten las vacas lecheras, sino que también agota el agua y la electricidad, además de producir desechos.

Los líderes de salud alientan a las madres a amamantar durante al menos los primeros seis meses después del nacimiento (Las organizaciones de salud mundiales recomiendan mantener la lactancia mínimo dos años), ya que suministra todos los nutrientes necesarios y en las cantidades exactas, protegiendo así a los bebés de enfermedades.

A pesar de ello, las tasas de lactancia de Gran Bretaña, donde se ha realizado el estudio, se encuentran entre las más bajas del mundo, con solo el 34 por ciento de los bebés que todavía reciben leche materna a los seis meses de edad.

En España, no hay una monitorización específica, pero basándonos en algunos datos publicados, el porcentaje de bebés que toman lactancia materna (exclusiva o no) ronda el 47%.

El equipo de científicos del Imperial College London calculó que tan solo los primeros seis meses de lactancia ahorran entre 95 y 153 kg de dióxido de carbono por bebé, lo que equivaldría a sacar de la circulación hasta a 77,500 coches de la carretera cada año.

Un uso de la energía equivalente a la carga de 200 millones de teléfonos inteligentes en un año.



Los autores expresaron: “La producción de fórmulas innecesarias para bebés y niños pequeños exacerba el daño ambiental y debería ser motivo de creciente preocupación mundial.”

“Necesitamos reconocer que nuestra casa está en llamas y que la próxima generación requiere que actuemos rápidamente para reducir las huellas de carbono en todas las esferas de la vida.”

“La lactancia materna es parte de este rompecabezas, y se necesita una inversión urgente en todo el sector”.

Otros costes para el medio ambiente incluyen el uso de papel, desechos plásticos y el transporte en las múltiples etapas en la producción, comercialización y venta de sucedáneos de la leche materna.

Además de ello, como la leche de vaca en polvo es nutricionalmente inadecuada para un bebé en desarrollo, la fórmula se complementa con aditivos como los aceites de palma, coco, colza y girasol, así como aceites de hongos, algas y pescado.








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